Pequeño inventario de un sábado de vagancia

Hoy es un día de nada. O sea, un día para nadar.
Ver tele, capítulos atrasados de Lost, leer blogs, libros, estar en la cama.
Día para andar descalza.

Es la clase de días en la que me disperso con facilidad de todas las tareas que emprendo. Y que por lo general son despiadadas y gigantezcas. Por ejemplo:

- Sacar toda la ropa del placard (y tirarme, media hora después, a ver tele sobre la ropa)
- Sacarle la pintura a la guitarra para volver a pintarla (no sé quién me hizo creer que soy luthier, pero definitivamente no lo soy)
- Ordenar papeles y libros (colgarme leyendo uno y descubrir a las 10 de la noche que nunca terminé de ordenar nada)
- Empezar a ver una película, cambiar en el corte y seguir viendo otra, y así sucesivamente hasta que descubro que sólo vi fragmentos de muchas cosas que mañana no voy a recordar.
- Comenzar a escribir un post sobre el destino de la humanidad y colgarme con una mosca que pasa, convirtiéndolo en otro largo intento de una eterna lista de cosas que nunca voy a postear.

Ojo, cuando nado también se me ocurren muchas cosas. Ideas al paso, a saber:

- Odio los blogs que tienen letritas que tenés que repetir para comentar. Los odio. Los odio.
- ¿Cuánto tiempo hace que dejé de escribir mis pensamientos en papeles? ¿Por qué ahora escribo todo en esta máquina maligna?
- Debería ordenar... pero el desorden es una forma despiadada de reflejarme a mi alrededor.
- La película Forrest Gump me pone muy triste.
- Detesto los blogs que tienen música al abrirlos. El mío tiene. Ya la saco, no sé en qué estaba pensando.
- ¿Por qué el espejo nos refleja de maneras tan diferentes con una simple diferencia de horas? ¿será que vemos lo que queremos o podemos ver, y no lo que es real? ¿será que cambiamos tan rápidamente?
- Buena noche para escribir canciones... ¿saldrán de mi cabeza?
- Los proyectos -pequeños o grandes- son simplemente formas de evadir a la muerte.
- Odio que tapen mal las botellas de gaseosa.
- Me da risa la desfachatez de mi cama deshecha y revuelta.
- Tengo ganas de salir a caminar, pero me incomoda caminar sin dirección. (Siempre tengo que encontrarle un sentido práctico a las cosas, puta madre!)
- ¿De dónde salió la frase "la verdad de la milanesa"?

Los sábados de nada también tienen claves gastronómicas. Paso a detallar:

- Helado.
- Mate con tostadas.
- Pizza (siempre a la noche).
- Cervecita fría.
- Cualquier comida que haya sobrado de la semana. Eso sí, tienen que ser sobras. (Pref. para el mediodía)

Y por supuesto, cuando va llegando la noche todo puede pasar. Mil ideas cruzan por mi cabeza. Salidas, visitas, destinos.
Por supuesto, tratándose de un día pachorro, todo va a quedar en la nada.
A las 11 de la noche seguramente me quedaré dormida como un lirón... (a medio vestir, con la luz prendida y el teléfono en la mano, en un intento sincero de organizar algo).

Y creo que eso es todo. (Si le encuentran algún sentido a este post, por favor háganmelo saber.)

4 comentarios:

uno dijo...

(????????????????????????)
Dios mio que sabado jodido no?
Bastante parecido al mio. JE.

Saludos.
UNO.

Mar dijo...

jajaja se parecen a algunos de mis sábados!

Horacio dijo...

lo de ordenar y/o tirar papeles es muy cierto... es imposible no colgarse leyendo algo viejo

habría que ordenar con los ojos tapados

ah, no, tampoco se puede, jeje

NëNa gRäNDe dijo...

jajajaja, seeeeee eso me pasa miles de veces!!! (todo excepto lo de la guitarra xq no se tocar ni los toc-tocs...)
jaja, muy buen post.
besos!!