Del recuerdo perfecto a la imagen ideal

Hace algunos días, la publicidad de una cámara de fotos que retrata a las personas cuando sonríen –función conocida como “smile shutter”- volvió a despertar mi curiosidad sobre el modo en que los avances tecnológicos han influido en nuestros recuerdos.



Rápidamente vine a mi computadora, y busqué la imagen del mantel. Una foto sacada por allá a fines de los 70, y que si bien puede parecer “inútil” se volvió en mi colección de imágenes un icono absoluto del pasado.


Una cabeza cortada, las muecas de nuestros hermanitos, mamá despeinada y sorprendida, el grupo de amigas por la mitad, paisajes fuera de foco, retratos completamente oscuros, los ojos cerrados inevitablemente por un disparo de flash… postales que aun perduran en algún rincón de tu casa, y de la mía, y que son clara evidencia de una época que ya no volverá.

¿Te acordás de las fotos que salían mal? ¿Te acordás de tiempo que esperábamos para ver las imágenes de un cumpleaños? ¿La ansiedad? ¿La emoción y la expectativa al abrir el sobre de la casa de revelado? En estos tiempos post modernos donde todo es instantáneo, muchos debemos extrañar –aunque sea de vez en cuando- el misterio y la sorpresa de una foto sacada con una cámara que funciona con película fotográfica.

La inmediatez se ha vuelto una necesidad social del tiempo en que vivimos. Y la era digital vino a traernos soluciones y respuestas, y a cambiar nuestros hábitos hasta en lo más básico.

La polaroid fue quizás el antecedente más cierto de la velocidad de la era digital. Creada en 1932, fue dada a conocer al mundo a mediados del siglo pasado, brindando la posibilidad de revelar una imagen en tan solo 60 segundos. A principios de este siglo, más precisamente en 2007, sus fabricantes anunciaban el fin de la producción de película para las cámaras polaroid, en la búsqueda de un giro hacia el mercado digital, que los había dejado en el camino con gran facilidad.

La cámara de fotos digital no permite margen de error. Sacar una foto y chequearla instantáneamente, borrarla, sacar otra, prueba y error hasta que la imagen se vuelve perfecta, ensayo y error que deja en el camino expresiones, muecas, borradores de cada momento.
El producto final es la foto ideal, manufacturada, el instante elegido entre muchos instantes para perdurar, para quedar detenido en el tiempo, el instante que sí queremos mostrar, a costa de cientos de instantes que lo perfeccionaron.

La imagen del mantel es el error en su plena expresión. Pero también es calidez. Es el recuerdo más vivo de otros tiempos que no volverán. En lo que a mí personalmente respecta, la foto tomada sin querer a ese mantel es la imagen de la cocina de la infancia. Con los olores de la comida de mamá saliendo del papel fotográfico, es la clase de imagen imperfecta que trae directo al presente como un cachetazo aromas, texturas, sensaciones. La foto del mantel es un error que ya no volverá a producirse, es un tesoro, una piedra preciosa encontrada en el fondo de una caja de zapatos. La imagen del mantel es el papel fotográfico derrochado al azar y no, es el disparo a destiempo que pudo perdurar y que ya no podrá hacerlo.

Sólo por una vez, hagamos el intento. Agarrá tu cámara digital. Llevala a una reunión con amigos, y sacá sólo 24 fotos. Sin borrar ninguna en el camino –hacé el esfuerzo sólo por esta vez-. Guardá esas 24 fotos en un CD, y mandalas a revelar. Sin mirarlas previamente, sin repasarlas una y otra vez. Tal vez te sorprendas mucho con lo que encuentres, tal vez vuelvas a vivir sensaciones que hace mucho no tenías.

Dicen que la perfección es un don sólo atribuible a los dioses. Y sin embargo la buscamos a cada momento, desafiando a nuestra propia naturaleza. Pero como dijo alguna vez don Mario Benedetti, “en algunos casos la suma de armonías puede ser casi empalagosa; en otros, el conjunto de desarmonías produce algo mejor que la belleza”.

3 comentarios:

Cañete dijo...

Uy, me leiste la mente, yo también apenas ví la publicidad corrí al googlear "Stady shot" o algo asi.
Como ha avanzado la tecnologia, ahora cualquiera saca fotos digna de concurso!
Saludos, lindo blog nena!

Roky Rokoon dijo...

lo tengo leido de algun lado, ja

Mar dijo...

Cuánta verdad hay en lo q escribís, voy a hacer el intento de sacar 24, mejo 36.... sisi, soy adicta. Y no las voy a borrar. Veremos q pasa.
El mantel me hizo acordar alde mi casa que data de la misma época... cosas que de tan cotidianas una se olvida, no?